[WSIS CS-Plenary] [Spanish Translation] Geneva Declaration on the Future of WIPO

Katitza Rodríguez Pereda katitza at speedy.com.pe
Sat Oct 2 14:04:38 BST 2004


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Una traducción rápìda del Mensaje de F. Muget:
Se agradece la difusión:
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Hola

Un importante paso para tener en cuenta
http://www.cptech.org/ip/wipo/genevadeclaration.html

En Castellano, texto compleo más abajo

En Ingles:
http://www.cptech.org/ip/wipo/futureofwipodeclaration.html

 En Frances
 http://www.cptech.org/ip/wipo/futurompi.html

La OMPI está ahora debatiendo una importante propuesta para cambiar la misión 
y los programas de trabajo de la OMPI. Lo siguiente es una declaración del 
futuro de la OMPI, para lo cual estamos recolectando firmas. Si estas 
dispuesto a firmar este documento, envía el correo a:
geneva_declaration at cptech.org

http://www.cptech.org/ip/wipo/genevadeclaration.html


Declaración de Ginebra sobre el futuro de la Organización Mundial de la 
Propiedad Intelectual

La humanidad enfrenta una crisis mundial de gobernanza del conocimiento, la 
tecnología y la cultura.  Esta crisis se manifiesta de diferentes maneras: 

Al no tener acceso a medicamentos esenciales, millones de personas sufren y 
mueren;
Una desigualdad moralmente criticable de acceso a la educación, al 
conocimiento y a la tecnología socava el desarrollo y la cohesión social;
Prácticas anticompetitivas en la economía del conocimiento imponen costos 
enormes que recaen sobre los consumidores y retardan la innovación;
Los autores, artistas e inventores afrontan crecientes barreras para seguirle 
los pasos a la innovación;
La concentración de la propiedad y el control del conocimiento, tecnología, 
recursos biológicos y cultura, perjudican el desarrollo, la diversidad y las 
instituciones democráticas; 
Las medidas tecnológicas diseñadas para poner en vigor los derechos de 
propiedad intelectual en medios digitales, amenazan excepciones básicas a las 
leyes de derecho de autor establecidas para beneficiar a personas 
discapacitadas, bibliotecas, educadores, autores y consumidores, y socavan la 
privacidad y libertad;
Mecanismos importantes para recompensar y apoyar a los individuos y 
comunidades creativos son injustos, tanto para los creadores como para los 
consumidores;
Los intereses privados malversan los bienes sociales y públicos, y cierran el 
acceso al dominio público.

Al mismo tiempo, existen innovaciones asombrosamente promisorias en 
tecnologías de la información, medicina y otras tecnologías esenciales, así 
como en movimientos sociales y modelos de negocio.  Somos testigos de 
campañas altamente exitosas para el acceso a medicinas para combatir el SIDA, 
revistas científicas, información referente al genoma humano y otras bases de 
datos, así como de cientos de esfuerzos colaborativos innovadores para crear 
bienes públicos, incluyendo la Internet, la World Wide Web, la Wikipedia, el 
Creative Commons, GNU Linux y otros proyectos de software libre y de código 
abierto, así como de herramientas de educación a distancia y de investigación 
médica.  Tecnologías tales como Google proveen a decenas de millones con 
poderosas herramientas para encontrar información.  Se han propuesto sistemas 
alternativos de retribución para expandir el acceso y el interés en trabajos 
culturales, al mismo tiempo que se proporciona tanto a los artistas como a 
los consumidores sistemas eficientes y justos de compensación.  Hay un 
renovado interés en reglas de responsabilidad compensatoria, premios a la 
innovación o intermediarios competitivos, como modelos de incentivos 
económicos para la ciencia y tecnología, que puedan facilitar la innovación 
continua y evitar abusos monopólicos. En el año 2001, la Organización Mundial 
del Comercio (OMC) declaró que sus países miembros deben “promover el acceso 
universal a los medicamentos”.

La humanidad se halla en una encrucijada, una bifurcación en nuestro código 
moral y una prueba de nuestra capacidad para adaptarnos y crecer.  
¿Evaluaremos, aprenderemos y aprovecharemos lo mejor de estas nuevas ideas y 
oportunidades, o responderemos a los menos imaginativos alegatos de suprimir 
todo esto en favor de una política intelectualmente débil, ideológicamente 
rígida y a veces brutalmente injusta e ineficiente?  Mucho dependerá de la 
dirección futura de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual 
(OMPI), un cuerpo mundial que fija los estándares que regulan la producción, 
distribución y uso del conocimiento.

Una Convención en 1967 buscó fomentar la actividad creativa al establecer la 
OMPI para promover la protección de la propiedad intelectual.  Su misión se 
amplió en 1974, cuando la OMPI pasó a ser parte de la Organización de las 
Naciones Unidas (ONU), bajo un acuerdo que solicitaba a la OMPI tomar las 
“acciones apropiadas para promover la actividad intelectual creativa” y 
facilitar la transferencia de tecnología a los países en vías de desarrollo, 
con el objetivo de “acelerar el desarrollo económico, social y cultural”. 

Como una organización intergubernamental, sin embargo, la OMPI adoptó una 
cultura de creación y expansión de los privilegios monopólicos, a menudo sin 
considerar las consecuencias.  La continua expansión de estos privilegios y 
de sus mecanismos de ejecución nos ha conducido a graves costos sociales y 
económicos, ha obstaculizado y amenazado otros importantes sistemas de 
creatividad e innovación.  La OMPI necesita capacitar a sus miembros para que 
entiendan las consecuencias sociales y económicas reales de una excesiva 
protección de la propiedad intelectual y la importancia de alcanzar un 
balance entre el dominio público y la competencia, por un lado, y la esfera 
de los derechos de propiedad, por el otro.  Las doctrinas de “más es mejor” o 
“lo poco nunca es bueno” son falsas y peligrosas, han comprometido seriamente 
la posición de la OMPI, especialmente entre los expertos en políticas de 
propiedad intelectual.  La OMPI debe cambiar.

No pedimos que la OMPI abandone sus esfuerzos para la promoción de una 
adecuada protección de la propiedad intelectual o abandone todos los 
esfuerzos para armonizar y mejorar estas leyes.  Pero insistimos en que la 
OMPI trabaje desde el marco más amplio descrito en el acuerdo de 1974 con la 
ONU y se decida por una visión más balanceada y realista de los beneficios y 
costos sociales de los derechos de propiedad intelectual como una 
herramienta, pero no como la herramienta única, para apoyar la actividad 
intelectual creativa.

La OMPI debe además expresar una visión más equilibrada de los beneficios 
relativos de la armonización y la diversidad, y tratar de imponer una 
obediencia mundial sólo cuando ésta beneficie realmente a toda la humanidad.  
Un enfoque en el que se impone las mismas políticas a todos los países y que 
implica los más altos niveles de protección de la propiedad intelectual para 
todos, nos conduce a resultados injustos y agobiantes para los países que 
luchan por cubrir las necesidades más básicas de sus ciudadanos.

A la Asamblea General de la OMPI se le ha pedido establecer una agenda de 
desarrollo.  La propuesta inicial, puesta a consideración por los gobiernos 
de Argentina y Brasil, podría reformar profundamente la agenda de la OMPI 
hacia el desarrollo y nuevos enfoques que apoyen la innovación y la 
creatividad.  Este es un primer paso largamente esperado y necesario hacia 
una nueva misión y programa de trabajo de la OMPI.  No es perfecto.  La 
Convención de la OMPI debería reconocer formalmente que es necesario tener en 
cuenta las “necesidades de desarrollo de sus Estados miembros, 
particularmente los países en vías de desarrollo y los países menos 
desarrollados,” como se había propuesto, pero esto no es suficiente.  Algunos 
han argumentado que la OMPI  debe sólo “promover la protección de la 
propiedad intelectual”, y no considerar política alguna que revierta los 
títulos de propiedad intelectual o que proteja y mejore el dominio público.  
Esta visión limitante reprime el pensamiento crítico.  Mejores formas de 
expresar la misión pueden encontrarse, incluso de aquella condición del 
acuerdo de 1974 ONU/OMPI de que la OMPI “promueva la actividad intelectual 
creativa y facilite la transferencia de la tecnología relacionada con la 
propiedad industrial”.  Las funciones de la OMPI no sólo deben ser las de 
promover “la protección eficiente” y la “armonización” de las leyes de 
propiedad intelectual, sino que deben acoger formalmente las nociones de 
equilibrio, adecuación y estimulación de los modelos competitivos y 
colaborativos de actividad creadora dentro de los sistemas de innovación 
nacionales, regionales y transnacionales.

La propuesta para elaborar una agenda de desarrollo ha creado la primera 
oportunidad real para debatir el futuro de la OMPI.  No solamente es una 
agenda para los países en vías de desarrollo.  Es una agenda para todos, 
Norte y Sur.  Debe ir hacia adelante.  Todas las naciones y personas deben 
unirse y expandir el debate sobre el futuro de la OMPI.

Debe haber una moratoria sobre nuevos tratados y la armonización de estándares 
que expanden y refuerzan los monopolios y que luego restringen el acceso al 
conocimiento.  Por generaciones la OMPI ha respondido primordialmente a las 
estrechas preocupaciones de poderosas editoriales, empresas farmacéuticas, 
productores de vegetales y otros intereses comerciales.  Recientemente la 
OMPI se ha vuelto más abierta a la sociedad civil y a los grupos de interés 
público, y dicha apertura es bienvenida.  Pero la OMPI debe ahora abordar las 
preocupaciones substantivas de estos grupos, tales como la protección de los 
derechos del consumidor y los derechos humanos.  Se debe dar prioridad 
entonces a las largamente desatendidas preocupaciones por los pobres, 
enfermos, discapacitados visuales, entre otros.

La agenda de desarrollo propuesta apunta a la dirección correcta.  Al detener 
sus esfuerzos por adoptar nuevos tratados sobre leyes de patentes 
substantivas, derechos de los que producen medios y bases de datos, la OMPI 
creará un espacio para atender necesidades muchísimo más urgentes.

Las propuestas para la creación de comités permanentes y grupos de trabajo en 
transferencia de tecnología y desarrollo son bienvenidas.  La OMPI debería 
además considerar la creación de uno o más cuerpos que sistemáticamente se 
ocupen del control de prácticas no competitivas y de la protección de los 
derechos del consumidor.

Apoyamos el llamado a un Tratado para el Acceso al Conocimiento y la 
Tecnología.  El Comité Permanente de Patentes y el Comité Permanente de 
Derechos de Autor y Derechos Conexos deben solicitar las opiniones de los 
países miembros y del público respecto a los elementos de dicho tratado.

Los programas de asistencia técnica de la OMPI deben ser fundamentalmente 
reformados.  Los países en vías de desarrollo deben tener herramientas para 
implementar la Declaración de Doha de la OMC sobre Aspectos de los Derechos 
de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y Salud 
Pública, y “usar al máximo” las flexibilidades de los ADPIC para “promover el 
acceso a las medicinas para todos”.  La OMPI debe ayudar a los países en vías 
de desarrollo a abordar las limitaciones y excepciones en las leyes de 
patentes y derechos de autor que son esenciales para la equidad, el 
desarrollo y la innovación.  Si la Secretaría de la OMPI no puede entender 
las preocupaciones y representar los intereses de los pobres, el programa de 
asistencia técnica debe ser trasladado, en su totalidad, a un cuerpo 
independiente que sea responsable ante los países en vías de desarrollo.

Las enormes diferencias en la capacidad de negociación conducen a resultados 
injustos entre individuos y comunidades creativas (tanto modernas como 
tradicionales) y las entidades comerciales que venden cultura y conocimiento 
como bienes.  La OMPI debe honrar y apoyar a los individuos y comunidades 
creativas investigando la naturaleza de prácticas comerciales injustas, y 
promover modelos de buenas prácticas y reformas que protejan a los individuos 
y comunidades creativas en esas situaciones, consistentes con las normas de 
las comunidades pertinentes.

Se le ha pedido a las delegaciones que representan a los Estados miembros de 
la OMPI y a la Secretaría de la OMPI que escojan un futuro.  Queremos un 
cambio en la dirección, nuevas prioridades y mejores resultados para la 
humanidad.  No podemos esperar a que esto suceda en la siguiente generación.  
Es tiempo de tomar al toro por las astas y avanzar. 

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* Traducción del documento, del inglés al castellano: 
 CPSR-Perú: Sofía Beltrán (Bogotá, Colombia) y Phol Páucar (Cuzco, Perú), 
 


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